Actualizado: 13 de julio de 2025

Los botnets han dejado de ser simples redes de equipos comprometidos para convertirse en sofisticadas plataformas de ataque automatizado, adaptativo y evasivo. Su evolución en los últimos años los ha transformado en una de las principales amenazas para empresas, gobiernos e infraestructuras digitales críticas. Hoy, los botnets no solo consumen recursos; deciden cuándo atacar, a quién y con qué táctica específica.
¿Qué es un botnet?
Un botnet (de “robot network”) es una red de dispositivos conectados a internet que han sido infectados con malware, lo que permite a los atacantes controlarlos de forma remota. Estos dispositivos pueden incluir desde computadoras de escritorio hasta cámaras IP, routers, DVRs o electrodomésticos inteligentes.
Una vez bajo control, los bots pueden ser utilizados para lanzar ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS), distribuir malware, enviar spam, robar credenciales o realizar minería de criptomonedas sin autorización.
Botnets en México: un enemigo silencioso
En México, la amenaza de los botnets ha escalado de forma silenciosa. Aunque su presencia suele pasar desapercibida en los titulares, los datos reflejan una creciente actividad.
Uno de los casos más recientes ocurrió entre abril y mayo de 2025, cuando miles de cámaras de videovigilancia obsoletas —instaladas en empresas de retail, instalaciones públicas y hogares— fueron utilizadas para expandir una botnet derivada de Mirai, llamada LZRD. Esta red maliciosa explotó vulnerabilidades críticas en dispositivos GeoVision, específicamente CVE‑2024‑6047 y CVE‑2024‑11120, permitiendo su integración como nodos esclavos. Para más información, haga clic aquí.
Por otro lado, un reporte de Kaspersky reveló que México registró más de 185 111 intentos de ataque dirigidos a dispositivos IoT durante 2024. La mayoría estuvieron relacionados con botnets que buscan reclutar dispositivos para lanzar ataques DDoS o infiltrarse en redes corporativas. Para más información, haga clic aquí.
La mayoría de estos ataques fueron posibles por dispositivos sin actualizaciones de firmware, configuraciones inseguras o contraseñas por defecto.
Un vistazo global: la nueva generación de botnets
El panorama internacional muestra que las botnets están evolucionando hacia formas más peligrosas y evasivas.
Un ejemplo es RondoDox, una botnet emergente detectada por Fortinet en julio de 2025, que afecta DVRs TBK y routers Four-Faith mediante vulnerabilidades no parcheadas como CVE‑2024‑3721 y CVE‑2024‑12856. RondoDox evade sistemas de detección camuflando su tráfico como protocolos legítimos como Discord, OpenVPN o Minecraft. Para más información, haga clic aquí.
También destaca HTTPBot, una botnet escrita en Go que en mayo de 2025 realizó ataques DDoS precisos a funciones críticas de plataformas de videojuegos, como portales de pago o autenticación. Su precisión y evasión la convierten en una amenaza emergente difícil de detectar. Para más información, haga clic aquí.
Otro caso preocupante fue la explotación de la vulnerabilidad CVE‑2025‑24016 en servidores Wazuh. Diversas botnets comenzaron a aprovechar esta falla solo semanas después de la publicación del código de prueba (PoC), demostrando la velocidad con la que se integran nuevas herramientas en campañas automatizadas. Para más información, haga clic aquí.
En mayo de 2025, la botnet Aisuru ejecutó un ataque de denegación de servicio masivo de 6.3 Tbps contra varias plataformas de ciberseguridad, incluyendo el sitio de Brian Krebs. Este evento representó uno de los ataques más potentes jamás registrados utilizando dispositivos IoT comprometidos. Para más información, haga clic aquí.
Ese mismo mes, las autoridades estadounidenses desmantelaron dos redes de botnets ampliamente conocidas. DanaBot, con más de 300,000 equipos infectados, fue utilizada en campañas de espionaje financiero y distribución de malware. Qakbot, activa desde 2008, robó credenciales bancarias y sirvió como plataforma para ransomware. Para conocer más sobre DanaBot haga clic aquí, y para Qakbot haga clic aquí.
¿Por qué los botnets son tan difíciles de detener?
Distribución global: un botnet puede estar compuesto por miles de dispositivos repartidos en todo el mundo, lo que dificulta su contención.
Evasión inteligente: algunas variantes adaptan su tráfico para imitar aplicaciones legítimas.
Infraestructura descentralizada: muchas botnets modernas utilizan servidores de comando y control (C2) ocultos en redes TOR o configuraciones peer‑to‑peer.
Automatización con IA: algunas campañas ya integran algoritmos de autoaprendizaje para elegir objetivos y modificar patrones en tiempo real.
Recomendaciones de defensa ante botnets
La mejor defensa ante este tipo de amenazas es una estrategia proactiva y multicapa. Aquí algunas acciones clave:
Acción táctica | Objetivo |
|---|---|
Actualizar firmware y cerrar puertos expuestos | Prevenir el secuestro de dispositivos IoT vulnerables |
Aplicar parches de seguridad | Cerrar vulnerabilidades antes de ser explotadas |
Segmentar la red y limitar accesos laterales | Evitar la propagación dentro de la infraestructura |
Implementar monitoreo basado en comportamiento | Detectar patrones anómalos, incluso en tráfico cifrado |
Adoptar principios Zero Trust | Validar cada conexión sin dar por hecho la confianza interna |
Utilizar sistemas de inspección profunda de paquetes (DPI) |
Conclusión
Los botnets actuales ya no son simples herramientas de saturación. Se han convertido en estructuras inteligentes, automatizadas y precisas que pueden comprometer entornos complejos en cuestión de minutos. Ante esta realidad, la ciberdefensa debe evolucionar. No basta con reaccionar: es indispensable anticiparse.
[vc_gallery type=”nivo” interval=”10″ images=”35638,35640,35643,35645,35649,35651,35653,35655,35657″ img_size=”full” css_animation=”bounceInDown” css=”” title=”CASO ZDU-046 – Infección silenciosa: Legión de botnets activas”]
Caso ZDU-048 — Nube en Llamas
Narrativa oficial del universo ZeroDay Unit
Todo comenzó como un susurro dentro de la nube. En servidores aparentemente estables de AWS, Azure y Google Workspace, se detectaron patrones inusuales: solicitudes duplicadas, llamadas API fuera de horario y credenciales persistentes desde orígenes rotatorios. El escaneo inicial fue ejecutado por Nebulon, el centinela etéreo de las plataformas distribuidas, quien detectó un incremento anómalo de tráfico entre zonas multi-tenant. Una amenaza con firma espectral estaba propagándose: el spyware de vigilancia Spectrowatch, un enjambre coordinado disfrazado de actividad administrativa legítima.
Desde el Command Center, Neon Mind analizó los vectores de ataque emergentes. Con sus brazaletes proyectando capas de análisis en tiempo real, mapeó los tokens alterados y aisló las rutas de infiltración más peligrosas. Rápidamente convocó al equipo, configurando un cerco táctico alrededor del perímetro digital afectado. En voz firme marcó la pauta: “Esto no es una anomalía cualquiera… esto es Spectrowatch. Y vamos a bajarlo del cielo.”
Regulator entró en acción ejecutando análisis normativo profundo sobre funciones administrativas que habían sido abusadas. Su marro emitió órdenes de bloqueo digital que sellaron múltiples rutas de escalamiento. Al mismo tiempo, Patchwarden, mediante la coordinación con ZORA, desplegó microparches de contención que sellaron las funciones de ejecución remota. El movimiento del equipo fue preciso, quirúrgico: las grietas comenzaron a cerrarse.
Pero el verdadero rostro del enemigo no se reveló sino hasta que intentó reescribir parámetros en funciones Lambda de AWS. Neon, captando la secuencia, trazó una cadena de comandos ofensivos y activó su pulso disruptivo. El anillo biométrico brilló mientras lanzaba una onda de sabotaje que fracturó la estructura interna del spyware. Fue Nebulon quien culminó la acción, envolviendo los nodos sobrevivientes en una matriz de sellado cuántico que eliminó toda traza de reconfiguración.
Ya en la sala de guerra, los seis operadores se reunieron frente a las pantallas que mostraban los niveles restaurados de tráfico limpio. Neon se giró hacia el equipo con una media sonrisa y dijo:
“Buen trabajo. Esta nube ya no tiene tormentas por dentro… y si las tiene, sabrán que aquí arriba también hay rayos.”
Casos relacionados recomendados: